Nuevo grupo semanal lunes a las 19h
El amor propio es mucho más que un concepto moderno. El amor propio hace alusión al compromiso que tenemos con nosotros mismos, una relación profunda y positiva con quien eres. El amor propio implica reconocer y aceptar tus fortalezas y debilidades, abrazando tu autenticidad. Este vínculo esencial con uno mismo actúa como el fundamento sobre el cual construimos una vida equilibrada y satisfactoria. Querernos y aceptarnos tal cual somos, nos permite vivir de una manera mucho más relajada y sincera con nosotros mismos, y con todo nuestro entorno.
El amor propio florece a través de prácticas consistentes de autoconocimiento y autocuidado. Estas prácticas requieren de conocernos y darnos el espacio para realizar aquellas actividades que necesitamos para implementar un estado de bienestar. Establecer rutinas que aborden las necesidades físicas, emocionales y mentales, como la meditación diaria, el ejercicio y el descanso adecuado, nutre y asienta nuestra relación interna de bienestar.
El amor propio requiere de la aceptación de todas las situaciones que vivimos y reconocernos las buenas acciones realizadas. Una forma de practicar el amor propio implica celebrar los éxitos, grandes o pequeños, y aprender de los errores sin una autocrítica destructiva. Esta visión equilibrada y positiva fomenta la resiliencia y fortalece nuestra capacidad de crecimiento.
Aprender a decir “no” cuando es necesario y establecer límites saludables es un acto de amor propio. Conocer y reconocer nuestras necesidades y deseos, pasa por priorizarse y valorar la verdadera implicación que queremos tener con nuestro entorno. Respetar nuestras necesidades y prioridades contribuye a un equilibrio armonioso entre nosotros y nuestra vida cotidiana.
